La fotógrafa británica Polly Braden pasó dos años con gente con discapacidades de aprendizaje y capturó sus triunfos y momentos de satisfacción. Un recorrido visual por momentos de increíble coraje.
La fotógrafa británica Polly Braden pasó dos años con gente con discapacidades de aprendizaje y capturó sus triunfos y momentos de satisfacción. Un recorrido visual por momentos de increíble coraje.
El Ombudsman de Nueva Gales del Sur, uno de los territorios australianos, dio a conocer un estudio en el cual se reporta que las personas con discapacidad intelectual tienen una mayor propensión a morir, en promedio, 25 años antes que la población general.
En un trabajo elaborado durante la última década y media, se llegó a la conclusión de que dichos individuos, pese a tener a su alcance los mismos servicios sanitarios que el resto de los habitantes, no acceden de igual manera a ellos, porque no suele prestárseles la misma atención en los lugares de salud que a los demás. Muchas de las muertes se deben a accidentes y desatenciones en centros de salud.
También aquellos que se hallan recluidos en instituciones presentan mayores riesgos de obesidad, dieta empobrecida, poca actividad física, lo que conspira en su contra. E incluso sus cuidadores hogareños no siempre les prestan atención ante sus dolores y demandas, por lo que estas se agravan y dificultan su tratamiento.
Pero, al parecer, esta penosa circunstancia no es privativa de Australia, ya que otro paper elaborado en el Reino Unido, aparecido en agosto pasado en el American Journal of PublicHealth (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4940652/) llega a conclusiones similares respecto de adultos mayores con discapacidad intelectual, señalando que su mortalidad es marcadamente mayor que la de sus coetáneos sin discapacidad y que al menos un tercio de esas defunciones se deben a causas asociadas con la mala atención sanitaria de los pacientes.
La situación no es mejor en los países en desarrollo. Ya en 2010 la OMS hacía hincapié en la necesidad de prestar una mayor y mejor asistencia a este colectivo, dado que entre el 75 y el 85% de ellos no recibe la asistencia mínima necesaria, lo que incrementa su riesgo de muerte y la falta de oportunidades educativas y laborales empeora suscondiciones vitales.
Es imprescindible que todos los sectores de la sociedad, pero sobre todo aquellos que se dedican al cuidado y a atender la salud de estas personas, tomen conciencia de que se trata de seres vulnerables que requieren que se les preste una atención especial, tal como requiere la Convención que los cobija.
Una de las dificultades más apreciables de las personas dentro de los Trastornos del Espectro Autista es la referida al habla. Aproximadamente el 25% de ellas no habla y muchos otros lo hacen en forma limitada, con deficiencias en distintos aspectos. Hay disponible un gran número de técnicas, programas y tratamientos que abordan esta problemática, mientras que la experiencia demuestra que, en mayor o menor medida, la mayoría puede mejorar notablemente sus habilidades a este respecto.
Palabras previas
Entre las dificultades que se observan en las personas autistas, la comunicación es, quizá, la que resulta más evidente. A su vez, dentro de ella, la expresión oral se halla fuertemente restringida, al extremo de que prácticamente la cuarta parte de ellos carece de lenguaje oral.
Ello es preocupante, dado que la capacidad de hablar es la base no solamente de la interrelación social, sino que, además, se trata de una función vital en lo que hace a la elaboración del pensamiento y en el aprendizaje, por lo que sus deficiencias impactan de lleno en las posibilidades del desarrollo del niño.
Se sabe que no existe un tratamiento universal para los problemas derivados de los Trastornos del Espectro Autista y que no hay una cura definitiva para ello, pero sí se encuentran disponibles distintas técnicas, programas y procedimientos que ayudan a mejorar notablemente la calidad de vida y que hacen que los síntomas no interfieran decisivamente en las habilidades que la mayor parte de estas personas poseen.
A su vez, se destaca que todas estas herramientas forman parte del tratamiento integral que debe seguirse, en el que intervienen distintas disciplinas, el cual, a su vez, debe ceñirse a las características de cada individuo, dado que si bien existen rasgos comunes, cada uno posee sus particularidades.
Distintos aspectos a tener en cuenta
Existen diversos factores en las dificultades del habla en las personas autistas a los que es necesario prestarles atención e intervenir de acuerdo al compromiso que se constate.
Uno de ellos es la atención de la familia. Ello se debe a que, generalmente, las intervenciones suelen hacerse sobre niños de escasa edad y que el entorno inmediato de ellos tiene suma importancia no solamente en el apoyo a los tratamientos sino también como agentes del mismo.
En este sentido, es importante que la familia cuente con toda la información, tanto en el momento del diagnóstico como durante el tratamiento, para que puedan superarse el miedo y la angustia que produce conocer que un pequeño es portador de uno de los trastornos.
Otro punto a considerar es la adquisición de los requisitos básicos para el lenguaje. Ello debido a los déficits que suelen tener en varias áreas del funcionamiento, que hacen que sea habitual que exista una falta de habilidades y de actitudes mínimas referidos al comportamiento y a la comunicación y que se encuentren trabas en la interrelación con el niño.
Es por ello que la mayor parte de los programas referidos al habla intentan establecer las habilidades comunicativas básicas (respeto de turnos, empatía, etc.), promover la atención (normalmente dispersa, inexistente o acotada), lograr la imitación verbal, que sea capaz de seguir instrucciones verbales simples y luego complejizarlas.
Dentro de estos requisitos, también es importante utilizar estrategias que controlen las conductas disruptivas, apelando a herramientas tales como la instauración de normas claras, la prevención y la interrupción de las conductas inadecuadas, aplicar la atención diferencial (prestarla solamente cuando el comportamiento es procedente), interrupción de la actividad que se realice ante actitudes negativas, imponer sanciones ante la disrupción, entre otras.
Al mismo tiempo, es necesario incentivar los comportamientos idóneos, tales como estimular verbalmente, reforzarlos mediante premios (comida, juguetes, etc.), hacerle saber que podrá realizar actividades que le agradan una vez que haya efectuado otras que no le gusten y otras.
Otro ítem al que es necesario prestarle atención tiene que ver con el nivel fonológico del lenguaje, es decir, las alteraciones que afectan la producción del habla.
Es frecuente que en los niños autistas existan alteraciones articulatorias que distorsionan la emisión, sobre las que es preciso actuar para mejorarla, mediante distintos recursos tales como juegos con palabras, lectura de sílabas, palabras, frases y textos, canciones populares, incitando a la imitación de las formas correctas, técnicas para lograr una mejor articulación y otras herramientas.
En muchos casos, también habrá de trabajarse sobre las alteraciones prosódicas, esto es, las alteraciones en tono de voz, acento, pausas, etc., mediante diversos ejercicios indicados por un profesional del habla.
Asimismo, es frecuente que estos niños manifiesten ecolalias, es decir, la repetición sin sentido de frases propias, de sus interlocutores o de otras fuentes tales como la televisión, que deben corregirse para lograr una mejor calidad de comunicación.
La sintaxis y el nivel gramatical son otros ítems que suele presentar errores en los niños autistas. En muchos de ellos se observa un hablar telegráfico, esto es, frases sintéticas y excesivamente concisas. Ello supone trabajar sobre este aspecto mediante ejercicios que tiendan a desarrollarlos, haciendo hincapié sobre la estructura y la comprensión de las oraciones, para obtener una mejor expresión.
Las dificultades en el componente pragmático del habla, que implican el desentendimiento del sujeto respecto de la comprensión de las intenciones en quien les habla y expresarse en consecuencia, también son habituales, y es necesario trabajar sobre ellas por medio del favorecimiento del contacto con otras personas, en el caso de niños, sobre todo con otros con su condición o sin ella, estimulándolos, además, a describir lo que hacen mientras lo realizan, contar experiencias personales, a completar historias y toda otra actividad que implique una comunicación que deje de lado el automatismo para efectuarla con mayor conciencia e intencionalidad.
Otro tanto debe hacerse en lo que concierne a la gestualidad y la comunicación no verbal, donde el habla no se acompaña de gestos, postura física y contacto ocular, sino que, por el contrario, ellos se hallan, en muchos casos, extremadamente limitados.
Si bien, en general, no se desaconseja la utilización de modos de comunicación alternativa, se señala que, salvo en aquellos sujetos en los que las estrategias aplicadas para mejorar el habla no brindan mejoras apreciables, ellas pueden y deben utilizarse solamente como formas de estimulación para la adquisición de las habilidades necesarias y no suplantar el habla, que es la forma más completa y natural de expresión en los seres humanos.
No todas las dificultades brevemente señaladas se hallan presentes en todos y cada uno de los niños diagnosticados con alguno de los trastornos, ni con la misma intensidad.
Es por ello que debe recurrirse siempre a un profesional del lenguaje que realice una evaluación de cada individuo en cuanto a sus fortalezas y debilidades, con el objetivo de disminuir las últimas y potenciar las primeras, al tiempo que deben concertarse las estrategias con los tratantes de las demás áreas y con la propia familia para que las intervenciones de los diversos especialistas y del entorno no se anulen entre sí o, peor aun, produzcan un retroceso.
Una vez establecido esto, se podrá buscar la orientación que más convenga a cada sujeto particular.
Estrategias, programas y tratamientos
El siguiente recorrido por las diferentes alternativas disponibles no es taxativo, sino que se refiere a algunas de ellas que han demostrado su utilidad, aunque ninguna de ellas puede tomarse como parámetro universal, sino que, con la ayuda de los profesionales que tratan al niño, ha de hallarse aquella que brinde mejores resultados según las características particulares de cada sujeto.
Se argumentaba previamente que las ayudas tecnológicas se utilizan prioritariamente como medios para desarrollar el habla y no como fines en sí mismos.
En ese sentido, la Comunicación Alternativa y Aumentativa puede ser una buena herramienta. Las más usuales son aquellas que se basan en pictogramas, sea a través de medios electrónicos (computadora, celular, tablet) o las realizadas en soporte físico.
Ellas se utilizan para lograr que el sujeto vaya comprendiendo lo que se espera de él (conductas, realización de tareas, su orden, cese de comportamientos disruptivos, anticipación de eventos, etc.) y para que logre expresarse, aunque siempre debe complementarse con la palabra hablada y alentar a que la persona haga otro tanto, para ir suplantando paulatinamente las imágenes por el habla.
El denominado Entrenamiento de Integración Auditivo-Sensorial busca descubrir cuáles son las falencias y las disfunciones en uno o más sistemas sensoriales y propende a la realización de distintos ejercicios que pueden incluir aspectos físicos, estimulación sensorial, poniendo el énfasis, sobre todo, en tratar las distorsiones y las disfunciones relacionadas con el sistema auditivo que comprometan la capacidad de asimilación y producción del habla.
Las Intervenciones Conductistas, por su parte, se basan en reducir los problemas conductuales y encaminarlos hacia obtener respuestas positivas.
Se centran en hallar qué es lo que provoca las conductas inapropiadas y trabajar sobre ello para corregirlas, fundamentalmente mediante principios educativos.
Uno de los métodos más conocidos de esta corriente es ABA (por Applied Behavior Analysis, en inglés), que busca transformar las conductas incorrectas en positivas mediante el aprendizaje. Intentan ayudar al sujeto autista a desarrollar distintas habilidades (comunicación, sociabilidad, autocontrol, entre otras) y a poder aplicarlas a distintas situaciones, en situaciones institucionales o sociales (por ejemplo, en la escuela) y en el día a día (en las actividades familiares), sea mediante el trabajo individual o el grupal.
Para ello, se adecua la intervención al individuo, atendiendo a sus necesidades, intereses y a su situación familiar.
Otra técnica de la misma familia es DTT (Discrete Trial Training, que puede traducirse como Entrenamiento de Ensayos Discretos), que también se basa en la capacidad de aprendizaje utilizando métodos que van desde lo más pequeño a lo mayor, en pasos incrementales en forma sistemática y controlada, reforzando cada logro con recompensas, generando pausas entre una intervención y otra para lograr su mejor internalización.
El Functional Communication Training (FCT, Entrenamiento de Comunicación Funcional) se presenta como complementario de ABA, dado que hace hincapié en una metodología similar, aunque estrictamente enfocada a reemplazar las formas inadaptadas de comunicación por otras que resulten más apropiadas.
La Enseñanza Incidental también sigue patrones similares a las anteriores, pero se fundamenta en aprovechar los intereses del sujeto para incentivarlo a que exprese con mayor eficacia sus deseos y gustos y así obtener una mejor satisfacción de los mismos.
Derivado de ABA, el Tratamiento de Respuesta Esencial tiene entre sus metas principales lograr incrementar la comunicación, el lenguaje y las conductas sociales. Para ello, utiliza la motivación, la respuesta a señales múltiples, el auto-manejo y se incita a la interacción social, las que, según esta corriente, son las áreas críticas cuyo desarrollo provoca no solamente una mejora importante del habla y la interacción, sino que repercute en todos los aspectos de la persona. Sus seguidores indican que, si bien sus resultados se potencian cuando son iniciados en niños pequeños, también brinda frutos a cualquier edad.
Otra rama importante en lo que hace al tratamiento del Autismo, en general, y al habla, en particular, son aquellas intervenciones basadas en las Terapias Cognitivas Conductuales.
Generalizando, puede afirmarse que esta forma terapéutica se fundamenta en la aseveración de que la conducta de los individuos afectados por los trastornos se debe a patrones conductuales mal adaptados de pensamiento y de entendimiento, y que ello puede revertirse mediante este tratamiento. Las técnicas que se implementan tienden, principalmente, a mejorar la conducta aprendiendo a regular las emociones y controlando los impulsos.
Estas Terapias conocen diversas derivaciones o formas de encarar el tratamiento.
Explorando Sentimientos es un programa estructurado que busca el control cognitivo de las emociones (sobre todo, ira y angustia). Mediante distintas actividades, se trata de explorar en cada sesión sentimientos específicos y alentar su expresión, tratando de que el sujeto sea capaz de dominarse y acceder a una comunicación más plena.
Otros, como la Terapia Conductual Racional Emotiva, se enfocan a que el individuo sea capaz de reconocer los problemas que lo aquejan, su compromiso afectivo y que pueda ponerlo en palabras y actuar sobre ellos.
Pensamiento Social es el que está más enfocado, dentro de este grupo, a los problemas del lenguaje y del habla.
Centrado sobre todo en niños y jóvenes en edad escolar, desenvuelve una serie de herramientas centradas, prioritariamente, en mejorar el lenguaje pragmático, el aprendizaje emocional social y el desarrollo de las habilidades sociales.
También existen otras aproximaciones que toman puntos de vista concomitantes o divergentes de los reseñados.
El Modelo de Denver se basa en la intervención conjunta de padres y terapeutas en el hogar que se realiza mientras se realizan las rutinas diarias y en las situaciones de juego que utiliza esos momentos para reforzar las habilidades sociales y del lenguaje que cada sujeto requiere.
Una variedad de este es el Modelo de Denver de Comienzo Temprano, que se implementa en niños entre 12 y 48 meses de edad, el que, por tratarse de una intervención temprana, sus cultores afirman que conduce a mejores resultados.
En ambos padres y terapeutas trabajan sobre las dificultades y habilidades de las personas aprovechando las distintas situaciones que se presentan. Suele proveerse una guía a los padres para saber cómo desenvolverse (los profesionales no están todo el tiempo en el hogar).
Otra que pueden utilizar los padres como forma complementaria de alguna otra que se escoja es la simple Info Charla, que consiste en que los padres y quienes se hallen próximos al niño hablen con él en todas las oportunidades posibles.
Comentar lo que lo rodea, lo que hacen el propio progenitor o el hijo, lo que ocurre en la calle, lo que se va a realizar, por ejemplo, e instarlo a que haga lo mismo puede ser una buena ayuda.
Colofón
Las técnicas reseñadas son apenas una muestra de las disponibles, que son realmente numerosas.
Seguramente el problema que suscita disponer de tantas es cuál elegir. Es por ello que deberá consultarse con los especialistas de confianza y, quizá, sea necesario pasar por más de una para hallar la que se conjugue mejor con la persona.
Por otro lado, es necesario tener paciencia, porque no existen soluciones mágicas, sino que el trabajo y el compromiso que se pongan brindan mayores posibilidades de éxito.
Las dificultades del habla en los niños autistas son un problema complejo. No se refieren, salvo patología asociada, a problemas físicos, sino que forman parte de la estructura misma, por lo que su tratamiento resulta complejo, y si no se atiende al conjunto, es posible que los resultados sean magros.
Pero la buena nueva es que, dando con el tipo de intervención adecuado, la gran mayoría de las personas autistas mejoran notablemente su habla.
Ronaldo Pellegrini
ronaldopelle@yahoo.com.ar
La estancia, de más de 100 metros cuadrados, cuenta con un centenar de soluciones tecnológicas para mostrar que la accesibilidad y la estética no están reñidas.
Fundación ONCE presentó este lunes en Salamanca una casa inteligente, accesible y sostenible, una iniciativa puesta en marcha en el marco de un convenio suscrito con el Real Patronato sobre Discapacidad para demostrar a la sociedad que la accesibilidad es positiva para todos y que, además, no está reñida con el buen gusto.
En su presentación en Salamanca participaron la concejala de Familia e Igualdad de Oportunidades del Ayuntamiento de Salamanca, Cristina Klimowitz; la secretaria general de la Subdelegación de Gobierno de Salamanca, Miriam Vicente; la jefa del Servicio Territorial de Sanidad de la Junta de Castilla y León en Salamanca, Manuela Plaza; el comisario jefe provincial de Salamanca, Francisco Martín, y la concejala Isabel Campo.
Por parte de la ONCE y su Fundación, asistieron la presidenta del Consejo Territorial de ONCE en Castilla y León, Aránzazu Casado; el delegado territorial de ONCE en Castilla y León, Ismael Pérez; el consejero territorial de ONCE Castilla y León y subdirector de ONCE de la dirección de Apoyo en Salamanca, Alejandro Vaquero; la directora de la dirección de apoyo de ONCE Salamanca, Mª Ángeles Ruano, y el jefe del departamento de Tecnología Accesible e I+D de Fundación ONCE, David Zanoletty.
La vivienda, de más de 100 metros cuadrados, podrá visitarse en el Parque de la Alamedilla (frente a la puerta del Pabellón Deportivo) hasta el viernes, 7 de abril, en horario de 10.30 a 20.30 horas. Tras dejar Salamanca, la estancia, que se aloja en un tráiler, visitará otras 9 localidades españolas hasta el mes de junio.
Recorrido de la casa inteligente y accesible
El recorrido de la casa inteligente, sostenible y accesible arrancó en Madrid en octubre de 2016, donde fue presentada en un acto que contó con la participación de la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e igualdad en funciones, Fátima Báñez; la secretaria de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, Susana Camarero; el vicepresidente ejecutivo de Fundación ONCE, Alberto Durán; el director general de Fundación ONCE, José Luis Martínez Donoso; la directora del Real Patronato sobre Discapacidad, Mercedes Jaraba, y la directora general de Control de la Edificación del Ayuntamiento de Madrid, Ana Perpiñá. También asistieron el presidente del Consejo Territorial de la ONCE en Madrid, Luis Miguel López, y la consejera técnica del Real Patronato sobre Discapacidad, María Teresa Fernández, entre otros.
Tras la inauguración, la vivienda recorrió un total de 15 ciudades hasta final de año, en las que acumuló cerca de 30.000 visitas a su paso por Madrid, Pamplona, Logroño, Bilbao, Santander, Gijón, A Coruña, Valladolid, Badajoz, Sevilla, Murcia, Albacete, Valencia, Zaragoza y Barcelona.
En esta segunda parte del proyecto, que abarcará los meses de febrero a junio, la vivienda ya ha visitado la ciudad de Palma de Mallorca, donde estuvo expuesta en el Parc de Mar del 10 al 15 de febrero; Málaga, que acogió la exposición del 20 al 24 de febrero en la avenida de Andalucía, y Santa Cruz de Tenerife, donde pudo visitarse en el Parque de La Granja del 6 al 8 de marzo. También han conocido la exposición de la vivienda accesible las ciudades de Las Palmas de Gran Canaria, donde estuvo expuesta en la Plaza Stagno del 13 al 16 de marzo; Jerez de la Frontera, que del 21 al 25 de marzo acogió la estancia en la Calle El Circo, y Cáceres, donde estuvo en la Plaza de Andalucía del 28 al 31 de marzo. Toledo será el próximo destino de la casa inteligente, sostenible y accesible en su ruta por España, tras lo que viajará a Granada, Cartagena, Alicante, Lleida, San Sebastián, Oviedo, Santiago de Compostela y Vigo, además de hacer de nuevo parada en Madrid, Valencia y Barcelona.
Se pueden conocer más detalles de la casa inteligente, sostenible y accesible en la página web lacasaaccesible.es.
Más de un centenar de soluciones tecnológicas
Entre los avances que pueden disfrutar los usuarios que se acerquen a verla se encuentran alfombras con detección de presencia; balizas Beepcons, desarrolladas por ILUNION, que están especialmente diseñadas para facilitar a las personas con discapacidad visual la identificación y localización de los objetos cercanos; la nueva Smart TV de Samsung, que ha recibido el premio CES 2016 Best of Innovation en la categoría de tecnología accesible; un secador corporal; un armario de almacenaje motorizado; una cocina con encimera regulable, o una mirilla digital.
La estancia está pensada para que la visiten profesionales del sector de la edificación, escuelas de diseño industrial, empresas relacionadas con la construcción, el urbanismo, la accesibilidad y la domótica, administraciones públicas, asociaciones de personas con discapacidad y sociedad en general.
Con más de un centenar de soluciones tecnológicas, la casa pretende mostrar a sus visitantes las posibilidades de construcción y dotación de mobiliario en una vivienda inteligente, accesible y sostenible, al tiempo que ofrecer soluciones técnicas y tecnológicas a problemas de accesibilidad.
Dotada de salón, cocina/comedor, dormitorio, baño y hall de entrada, la vivienda se ha concebido bajo los criterios de confort, adaptación a las necesidades de sus habitantes, facilidad de uso, seguridad, sostenibilidad y estética.
En el marco de la campaña “Sí, a la Inclusión”, el Municipio se adhiere a la celebración del Mundial del Síndrome de Down , cuyo objetivo es generar un cambio de conciencia en la comunidad que permita avanzar hacia una verdadera inclusión social, afectiva y laboral.
La Secretaría de Integración Comunitaria desde el Centro Municipal de Discapacidad promueve a través de distintas acciones la generación de un cambio de conciencia en la comunidad que permita avanzar hacia una verdadera inclusión. La tarea se realiza junto al Colectivo de Instituciones de Discapacidad de San Isidro y el Club de Empresas e Instituciones Comprometidas de San Isidro (CEICSI).
Con esta celebración, a la que adhiere el municipio, la Asamblea General de las Naciones Unidas busca aumentar la conciencia pública sobre la cuestión y recordar la dignidad inherente, la valía y las contribuciones de las personas con discapacidad intelectual como promotores del bienestar y de la diversidad de sus comunidades. También quiere resaltar la importancia de su autonomía e independencia individual, en particular la libertad de tomar sus propias decisiones.
Acerca del Síndrome de Down
Es una combinación cromosómica natural que siempre ha formado parte de la condición humana, existe en todas las regiones del mundo y habitualmente tiene efectos variables en los estilos de aprendizaje, las características físicas o la salud.
El acceso adecuado a la atención de la salud, a los programas de intervención temprana y a la enseñanza inclusiva, así como la investigación adecuada, son vitales para el crecimiento y el desarrollo de la persona; lograrlo es un compromiso de todos.
El intendente Gustavo Posse y la Fundación OSDE anunciaron el comienzo de este taller gratuito, en el que enseñan tareas vinculadas al cuidado de adultos mayores.
El Municipio de San Isidro y la Fundación OSDE lanzaron la quinta edición de “Asistente en el Arte de Cuidar”, un curso en el que enseñan tareas vinculadas al cuidado de adultos mayores .
El taller tiene un objetivo doble: capacitar sobre cómo cuidar niños y adultos mayores, con una salida laboral rápida; y darle la posibilidad a pacientes que necesitan un cuidado especial de quedarse en su casa con su familia, acompañados por un profesional de la salud, lo que contribuye a su bienestar y recuperación.
Entre las tareas que enseñan, están las relacionadas con el higiene y el arreglo personal, la administración de medicamentos y la colaboración con las prácticas indicadas por el profesional a cargo, la preparación y administración de sus alimentos, la prevención de accidentes, actividades recreativas y ocupacionales, colaborar con el equipo profesional y con el grupo familiar.
“Esto es una nueva fuente de trabajo y un cambio cultural que en muchos casos puede evitar la internación de una persona. Es calidad de vida. San Isidro tiene más de 43 mil adultos mayores por lo que celebramos este quinto año consecutivo del convenio con OSDE”, contó Posse.
Y destacó que la iniciativa se trata de un círculo virtuoso de cuidar personas, capacitar y dar trabajo.
El secretario de Integración Comunitaria del Municipio, Arturo Flier, afirmó: “Desde que comenzamos a trabajar junto a la Fundación OSDE 215 vecinos de San Isidro han finalizado los cursos que han demostrado ser una excelente herramienta para que vecinos de mediana edad puedan reinsertarse en el mercado laboral, más del 90 ciento de los casos ha conseguido un empleo”.
Horacio Dillon, director Ejecutivo de la Fundación OSDE, agradeció el fuerte acompañamiento del Municipio. “San Isidro es el único lugar del país donde hemos repetido este curso cinco veces. Tenemos 1.500 egresados en todo el país y más de 200 son de este distrito. Todo esto es una contribución muy importante a la sociedad”, cerró Dillon.
DÓNDE
El curso comenzará el lunes 17 de abril, a las 14, en el Aula Magna del Hospital Central de San Isidro (Av. Santa Fe 431). Dura un cuatrimestre y los días de cursada son los lunes y jueves de 14 a 18.
Requisitos: ser mayor de 25 años, haber finalizado la primaria.
Contacto: Secretaría de Integración Comunitaria 4512-3120/23/24
El síndrome de Down es una combinación cromosómica natural que siempre ha formado parte de la condición humana, existe en todas las regiones del mundo y habitualmente tiene efectos variables en los estilos de aprendizaje, las características físicas o la salud.
El acceso adecuado a la atención de la salud, a los programas de intervención temprana y a la enseñanza inclusiva, así como la investigación adecuada, son vitales para el crecimiento y el desarrollo de la persona.
Sin dudas, una de las limitaciones más frustrantes para las personas ciegas es la de desplazarse en espacios desconocidos. Desde hace siglos, sin embargo, sorprende la capacidad de algunas de ellas para transitar libremente sin dificultades. Son aquellas que usan la ecolocación, que no es innata pero puede aprenderse y ensayarse para lograr una autonomía plena.
Conceptos previos
Se sabe desde hace tiempo que existe un pequeño número de animales que utilizan su oído para orientarse e incluso para cazar a sus presas.
Los ejemplos más conocidos implican a los murciélagos (únicos mamíferos capaces de volar) y a los delfines, aunque también las ballenas, algunos pájaros que habitan en cuevas oscuras y las pequeñas musarañas, entre otros, poseen esa capacidad.
Pese a que popularmente se cree lo contrario, ninguna de las 110 especies de murciélagos carece completamente del sentido de la vista, sino que este se halla limitado, por lo que recurren a la ecolocación para orientarse en la oscuridad y para ubicarse en distancias más allá de su rango visual e identificar obstáculos y alimentos.
Prácticamente desde siempre, ha sorprendido la habilidad de muchas de las personas privadas de visión para identificar y sortear obstáculos en ambientes desconocidos, atribuyéndose tal circunstancia a diversas teorías, aunque estudios realizados en las últimas décadas han llegado a la conclusión de que, pese a que los seres humanos no nacemos con esa facultad, como sí sucede en un puñado de animales, podemos llegar a desarrollarla y entrenarla para compensar la pérdida del sentido de la vista.
¿Qué es la ecolocación?
Se la define como la capacidad de detectar, discriminar y localizar obstáculos y objetos procesando la información sonora de los ecos producidos por el rebote del sonido emitido por el propio sujeto sobre lo que lo rodea.
El término fue acuñado por el investigador Donald Griffin en 1938, en un estudio en que demostró concluyentemente su existencia en los murciélagos.
A diferencia de lo que ocurre con el instrumento de navegación e investigación marina denominado Sonar, que envía señales sonoras para determinar qué es lo que hay en las proximidades de la embarcación (sobre todo debajo de ella) cuyo rebote es captado por un único sensor, que transmite hacia un aparato que forma una imagen sobre una pantalla, los seres vivos que utilizan la ecolocación se valen de la información que les llega en dos receptores, sus oídos, que, al estar ubicados distanciados uno del otro, les permiten determinar la posición espacial del objeto, así como su distancia, tamaño y características, ello basándose en las diferencias de intensidad, tiempo y frecuencia de regreso de la señal a cada uno de ellos.
Ecolocación humana
Pese a que algunas viejas teorías sostenían que la capacidad de ecolocar de los humanos era tan innata como la de los animales, ello no es así, aunque la buena noticia es que poseemos toda la instalación y que, con relativamente poca práctica, es posible desarrollar la habilidad. De hecho, muchas personas con visión reducida o ausente lo hacen casi sin darse cuenta.
Uno de los primeros en ocuparse de ello fue Diderot, quien, en un texto publicado hacia 1749 bajo el título “Carta sobre los ciegos”, se mostró sorprendido por la habilidad de ellos de eludir obstáculos, aunque atribuyó la capacidad de detectar objetos y personas que se hallaban a su paso a sutiles diferencias y desplazamientos del aire que impactaban sobre el rostro, lo que los advertía sobre su presencia.
Durante un tiempo, otros autores, incluso algunos de ellos ciegos, atribuyeron su libertad de movimiento en paisajes complejos a idéntica causa.
Otras explicaciones apuntaron a la presión atmosférica que generaba la presencia de los objetos sobre el tímpano. Y también quienes la atribuyeron a poderes extrasensoriales.
En una encuesta realizada hacia 1923 a 63 soldados que habían perdido la vista, el 70% de ellos explicó que era capaz de percibir los obstáculos. El 25% creía que se debía al oído, otro tanto a que el sentido involucrado era el tacto, mientras que el 50% restante lo atribuyó a una combinación de ambos.
Nuevas investigaciones fueron descartando que se debiera al sentido del tacto. Algunas investigaciones supusieron que se debía a ello, dado que muchas de las personas ciegas, al percibir su entorno, producían pequeños gestos faciales, como si se recibiera algún tipo de información por dicho medio. Por ello, otros investigadores lo refutaron con el simple método de cubrir el rostro, observando que la gesticulación se debía a una acción refleja de autoconservación ante el peligro de colisión, dado que, sin la posibilidad de estimulación sobre la cara, de todas maneras las personas continuaban con los gestos.
Por otro lado, lo que terminó de confirmar que en realidad se trataba de la audición fue que, cuando se cubrían los oídos de los investigados, estos no podían reconocer la existencia de objetos y personas en su proximidad.
A su vez, diversos trabajos que se realizaron con el transcurso del tiempo fueron determinando que muchas de las personas ciegas eran capaces de distinguir con suma precisión la distancia, el tamaño, el material y la forma de los objetos que se situaban a su alcance (usualmente no más allá de 2 o 3 metros).
También sirvieron para constatar que aquellos que eran capaces de realizar tal localización emitían vocalizaciones y otros sonidos, como el golpeteo del bastón.
Un estudio realizado hace algo más de dos décadas determinó que, en general, aquellos que emitían chasquidos con su lengua contra el paladar obtenían mejores resultados en las pruebas que aquellos otros que se valían de otros medios (golpes de bastón u otras vocalizaciones).
Mientras que los murciélagos, por ejemplo, emiten algo así como 200 sonidos de baja frecuencia por segundo, los seres humanos necesitan bastante menos para obtener información de su entorno. De hecho, se constató que aumentar la cantidad de sonidos no tiene efecto sobre la habilidad de ecolocación humana.
La explicación que se da de por qué funciona la ecolocación en las personas ciegas es que, en realidad, todas poseen esa capacidad y que, aquellas cuya visión es normal, usualmente descartan o pasan a segundo plano la información que proviene de los demás sentidos en cuanto a la localización de obstáculos y la activan cuando esos mismos datos provienen de una fuente que se encuentra fuera del radio de su visión.
Por otro lado, se sabe que el cerebro posee cierta plasticidad para adaptarse a las distintas condiciones personales de cada individuo. Así, por ejemplo, cuando la región que controla la palabra sufre algún daño, es frecuente que alguna otra tome a su cargo dicha función. Algo similar ocurre con las privaciones sensoriales, produciendo un reacomodamiento funcional para paliar la deficiencia.
En el caso de las personas ciegas, los demás sentidos se potencian.
Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Western Ontario, en Canadá, reveló un dato muy importante: las personas ciegas procesan la información proveniente de la ecolocación en las mismas zonas que los videntes lo hacen respecto del sentido de la vista.
Basándose en un estudio de resonancia magnética, detectaron actividad en el córtex cerebral, tanto en la región implicada en el procesamiento de la información auditiva como en la correspondiente a la visual ante los estímulos obtenidos de la grabación de los propios sonidos que los sujetos ciegos emitían.
¿Por qué las diferencias?
La ecolocación humana es un proceso que puede dividirse en distintas etapas.
La primera de ellas comprende la emisión del sonido, el chasquido, que requiere que sea de baja frecuencia, porque se obtienen mejores resultados, al no confundirse con otros provenientes del ambiente. Para ello se requiere que el sujeto pase la lengua suavemente por el paladar, repitiendo el procedimiento cada pocos segundos.
A partir de la recepción del rebote de este en los objetos que componen el medio circundante se obtiene el primer dato, esto es, que hay “algo” ubicado en el trayecto. Inmediatamente se percibe su ubicación y la distancia a la que se encuentra y como paso final y, a la vez, como fruto de la experiencia, es posible identificar qué es eso que se halla en el camino.
A su vez, ante ambientes cerrados, donde la reflexión sonora produce múltiples señales contradictorias (sobre todo por su reflejo en los ángulos), se aprende a discriminar entre la principal y la secundaria, logrando idénticos resultados que en los espacios abiertos.
Se ha observado que existen diferencias importantes, por un lado, en la capacidad de locomoción de las personas que utilizan la ecolocación respecto de aquellas otras que no se valen de ella. Por otro, entre quienes la usan.
Los desniveles entre quienes usualmente se valen de ella puede deberse a varios factores, entre los cuales resulta obvio destacar que aquellos que posean una disminución auditiva obtendrán una perfomance menor.
Otro aspecto relevante es el entrenamiento. Si bien todos poseemos dicha capacidad, cuanto más se la utilice, mejores serán los resultados.
Más allá de que muchas personas desarrollan la habilidad por sí mismas, se puede recurrir a la ayuda de otras personas, ciegas o no, que puedan aportar técnicas para desarrollarla mejor y más rápidamente en un tiempo relativamente breve.
Ayudas electrónicas, ¿sí o no?
Desde hace décadas que se ha intentado desarrollar distintos aparatos, acordes a la tecnología disponible en cada momento, para ayudar a las personas ciegas a desplazarse.
Así, se han creado dispositivos manuales y diversos tipos de aplicaciones que corren bajo distintas plataformas.
En general, las personas ciegas y los investigadores sobre ecolocación se muestran reacios a adoptarlos, dado que aquellos que requieren su portación manual resultan engorrosos, porque ocupan al menos una mano, y los que dependen de algún soporte (tablets, celulares inteligentes, etc.) requieren no olvidar de cargar sus baterías, manipularlos para iniciar la función, acostumbrar el oído a los sonidos y toda una serie de inconvenientes, cuando con un simple chasquido de la lengua puede obtenerse una información idéntica y gratuitamente.
Colofón
Una de las mayores dificultades que atraviesan las personas con falta de visión es moverse por espacios desconocidos o cambiantes con autonomía.
Aun cuando el bastón resulta una ayuda importante, se corre el riesgo de sufrir accidentes ante salientes elevadas del nivel del suelo que no pueden ser detectadas por él, entre otros.
La ecolocación parece ser el medio más adecuado para trasladarse por el espacio sin mayores inconvenientes.
Algunas personas ciegas desarrollan por sí mismas habilidades sorprendentes, que incluyen la práctica de deportes como ciclismo e incluso otros más extremos, tales como escalar, mientras que otras, a partir de su voluntad y el entrenamiento, pueden llegar a hacer otro tanto.
Es cierto que probablemente a la mayoría no le interese llegar a tales extremos, pero también lo es que poder valerse de la facultad de deambular sin necesidad de ayudas implica una mejor calidad de vida, dejando atrás una de las limitaciones más frustrantes para las personas con escasa o nula capacidad de visión.
Ronaldo Pellegrini
ronaldopelle@yahoo.com.ar
El cerebro de las personas autistas tiene sus peculiaridades. De ello da cuenta un buen número de investigaciones que se han dedicado a estudiarlo. Ellas apuntan a distintos problemas que se ubican en diversas zonas y dan diferentes explicaciones para su sintomatología. En lo que parece haber concordancia es en la base neurobiológica de esta afección.
Introducción
Resulta habitual comenzar cualquier referencia que se haga sobre el Autismo remarcando que existen muchas constataciones y teorías sobre cómo y por qué se produce, aunque, en realidad, todavía no se logra dar con el o los mecanismos que lo disparan.
Sin embargo, crecen las sospechas de que se trata de un fenómeno multicausal, esto es, que intervienen diversos factores que lo desencadenan.
Los estudios desarrollados en las últimas décadas, numerosos por la magnitud de la población afectada y la preocupación que ello despierta, ponen cada vez más el acento en que se trata de una afección con base neurobiológica, mediada por vectores ambientales que actúan como facilitadores para su producción.
Es por ello que una buena cantidad de investigaciones desarrolladas en los últimos tiempos se han centrado en intentar descubrir las particularidades anatómicas y funcionales del cerebro de la persona autista.
Formación del cerebro
El proceso de configuración del sistema nervioso central comienza con el embrión y termina de madurar recién en la adolescencia.
Se compone de cinco fases: 1) Inducción de la placa neural, 2) proliferación de células nerviosas, 3) migración y agrupamiento, 4) crecimiento de axones, formación de sinapsis y mielinización y 5) muerte neuronal y nueva disposición sináptica.
Entre los días 16 y 20 comienza la formación de dicho sistema, a partir del ectodermo, la capa más externa entre las tres que conforman el embrión, conformando una placa que luego se transforma en un tubo, el neural, alrededor de la cuarta semana, que da origen a la médula y al encéfalo.
A partir de ello, se produce una proliferación y una migración de las células que se transformarán en neuronas. Cuando ellas arriban a su destino final, aparecen los axones y dendritas, interconectándose.
Además de la predeterminación genética, resultan importantes los estímulos ambientales, que permiten adaptarse a los requerimientos vitales.
A medida que crece, el cerebro no solamente aumenta su peso, sino que se van creando pliegues que incrementan su capacidad, al tiempo que se multiplican las conexiones, alcanzando su máximo volumen aproximadamente en la adolescencia, aunque el proceso, en cuanto a muerte celular, generación de nuevas células, reordenamiento y creación de nuevas conexiones puede durar toda la vida.
Como puede apreciarse, existe un período particularmente crítico en la formación y configuración del sistema que reúne entre 50 y 100 mil millones de células nerviosas y un número aun más extraordinario de lazos entre sí, que es el que va desde el comienzo hasta los primeros años de vida.
Cuando ese proceso presenta anormalidades en una o en varias de sus etapas, aparecen distintos síndromes y problemas, entre ellos, la posibilidad de Autismo.
Diferencias halladas en el cerebro autista
Un dato a tener en cuenta es que el Autismo comprende un espectro sintomático muy amplio, con características comunes, a grandes rasgos, y también particularidades individuales y tipológicas. Por ello se habla de Autismo Típico, Asperger, Rett, X Frágil y tantas otras formas, en las cuales cada sujeto, aunque presenta rasgos que lo hacen clasificable para alguna subclase, posee sus peculiaridades.
Es una tentación intentar explicar las bases neurobiológicas del Autismo a partir de una característica (o un puñado de ellas) del cerebro, pero ello no resulta así. Es por esta razón que los hallazgos que se presentan a continuación apuntan a distintas anomalías que dan cuenta de diferentes tipos de Autismo.
Se sabe que durante el tercer y el cuarto trimestres la corteza cerebral del feto se organiza en seis estratos diferenciados. En el caso de personas autistas, algunos estudios han hallado que ese proceso no se produce normalmente, sino que las conexiones que se realizan en ese período ponen en contacto partes que no debieran estarlo.
Un grupo de investigadores del Centro de Excelencia del Autismo en la Universidad de California en San Diego comparó el cerebro de once niños diagnosticados con Autismo fallecidos con edades entre los 2 y los 15 años con otros quince de similares edades y con un desarrollo típico.
En el estudio se utilizó una refinada técnica tomográfica que buscó establecer las huellas de la actividad de 25 genes en la corteza cerebral, hallando que existían zonas desorganizadas, con presencia de células mal ubicadas en la corteza prefrontal, corrientemente identificada con la comunicación y con las interacciones sociales.
El mismo grupo había demostrado en un trabajo previo que el cerebro de los niños con Autismo posee más células que lo normal en dicha región y que ellas presentan errores. Ello sugiere que se produjo una disrupción en el desarrollo normal durante los dos últimos trimestres de la gestación.
Otras investigaciones que realizaron pruebas mediante resonancia magnética hallaron que el crecimiento del cerebro de niños autistas era mayor que el de los típicos durante los dos primeros años, para luego enlentecerse. Las publicaciones apuntan a que el defecto se produjo durante alguna de las etapas de formación y que se debe a que el circuito de conexiones se estableció deficientemente, lo que podría ser causa de algunos de los síntomas autistas.
A su vez, un artículo aparecido en 2012 en The American Journal of Psychiatry, denominado “Diferencias en el desarrollo del tracto de las fibras de la materia blanca presentes entre los 6 y los 24 meses en infantes con Autismo” encontró importantes diferencias en las vías de comunicación neuronales.
Tomando una muestra de 92 niños, se valieron de la resonancia magnética para estudiar cómo se producían las comunicaciones en la materia blanca de sus cerebros, una zona vital, repleta de conexiones con todo el cerebro.
Los resultados de los 28 diagnosticados mostraron que las formas de conducir se hallaban alteradas respecto del grupo de control, lo que también sugirió que el problema se hallaba en las etapas tempranas del desarrollo cerebral.
Los genes son otro campo de estudio para tratar de establecer las causas del Autismo. En relación a esto, son muchos cuyas mutaciones se cree que pueden conducir a síntomas autistas.
En lo que hace al Síndrome de Rett, se sabe que el principal para su aparición es el MeCP2, que regula la producción de la proteína homónima, que interviene activamente en la formación de sinapsis. Como consecuencia de su alteración, la comunicación intercelular no se produce lo eficientemente que debiera.
Lo mismo ocurre con el X Frágil y la proteína FMRP, que produce dendritas defectuosas, Ube3a en el Síndrome de Angelman, que también afecta la conformación de las células y su posibilidad de interactuar normalmente entre sí.
A su vez, el Centro de Investigación sobre Autismo, del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Cambridge ha descubierto que la parte del cerebro denominada amígdala permanece hipoactiva cuando las personas con Autismo o con Asperger intentan decodificar expresiones faciales emotivas.
Teniendo en cuenta que tanto el Autismo como el Síndrome de Asperger se presentan con mayor frecuencia en niños que en niñas, decidieron investigar los niveles de testosterona prenatal, extrayendo muestras mediante amniocentesis para determinar sus efectos en el desarrollo cerebral y correlacionarla con las conductas que desarrollarían después de nacer.
El trabajo demostró que mayores niveles de testosterona previamente al nacimiento que lo normal se condecía con signos autistas tales como problemas en la interacción social y detallismo exagerado en cuestiones de su interés.
Investigadores de la Universidad de California en Los Angeles hallaron una posible explicación de por qué los niños autistas piensan y actúan en forma diferente que sus pares.
Basándose en que las conexiones entre las diferentes regiones del cerebro que son vitales para el lenguaje y las habilidades sociales se desarrollan mucho más lentamente en los niños autistas que en los no afectados, encontraron tasas de crecimiento extremadamente bajas en las zonas cerebrales atinentes a sociabilidad y comunicación y que podrían conducir a explicar las conductas repetitivas, tres de los síntomas principales vinculados al Autismo.
A su vez, explicaron que esa problemática, que probablemente se produzca durante la vida prenatal, continúa a lo largo de la adolescencia.
Este último período se caracteriza por otra serie de importantes cambios en el cerebro. Se trata de un tiempo de un gran dinamismo, que depende de la creación de nuevas conexiones producto de los estímulos externos e internos y la eliminación de aquellas otras células superfluas. Ello deriva en una mayor eficiencia para comprender lo que rodea a una persona y brindar respuestas adecuadas.
El trabajo encontró que las deficiencias provienen de etapas anteriores, constatando que, en lugar de producirse la mejora esperable al entrar en la adolescencia, los individuos autistas continúan con un ritmo lento de desarrollo cerebral.
Al igual que en otras investigaciones reseñadas, hallaron problemas en la función conectora de la materia blanca para enlazar las zonas principales que establecen la capacidad de comunicación y las habilidades sociales, pero su estudio halló que el problema no se ceñía solamente a ello, sino que existirían al menos dos regiones más afectadas, las denominadas putamen, una estructura de forma circular que se halla en el centro del cerebro, que se encuentra relacionada con el aprendizaje, y el giro cingulado, que se halla involucrado en la formación de emociones y en el procesamiento de datos básicos referidos a la conducta, el aprendizaje y la memoria, en donde se hallaron restos de células que deberían haber sido eliminadas.
Explican que la conjunción de estas anomalías crea circuitos cerebrales atípicos, con células que se conectan con sus vecinas más cercanas, pero con carencias a la hora de interrelacionarse con los centros principales, lo que le dificulta al cerebro la tarea de procesar la información de una manera adecuada.
Otros investigadores han hallado en sus trabajos que algunas características del Autismo pueden ser atribuibles a inconvenientes producidos durante la migración de las neuronas para ocupar sus diferentes ubicaciones, según sus funciones.
En ese sentido, se han encontrado cuerpos neuronales en la materia blanca y en la capa más profunda de la corteza cerebral, cuando se supone que su ubicación correcta debiera ser la sustancia gris.
Esta presencia inadecuada sugiere que el traslado de estas células se ha realizado deficientemente y que su presencia en zonas en las que no debieran estar presentes muy probablemente produzca interferencias en la conformación de las redes neuronales, dificultando la comunicación de neuronas ubicadas en distintas áreas.
También se ha detectado que el cerebelo es otra de las ubicaciones cuyos inconvenientes puede derivar el Autismo.
En efecto, su función es la de corregir y controlar los cálculos que realiza el cerebro para ejecutar una acción. Para ello, se conecta con las distintas partes del encéfalo y con la corteza cerebral mediante unas células especiales, denominadas células de Purkinje. Se ha encontrado que el número de ellas es insuficiente en las personas con Autismo, lo que explicaría algunos de sus síntomas.
También se han encontrado diferencias en la conformación de las dendritas en las neuronas de los autistas.
Diversas investigaciones dan cuenta de que estas prolongaciones, que permiten la interrelación de unas células con otras, son más densas de lo normal, mayormente en las capas más profundas de la corteza frontal, temporal y parietal, produciendo un mayor número de conexiones. Ello, lejos de resultar un beneficio, como parecería, es un inconveniente, porque el exceso produce un enlentecimiento de las comunicaciones, con lo cual es posible que se hagan más dificultosos los procesos cognoscitivos, los ejecutivos, la comprensión del lenguaje y la percepción, entre otros inconvenientes.
Para finalizar
El rápido pantallazo sobre diversas diferencias halladas en varios trabajos sobre el cerebro autista parece dejarnos nuevamente en un estado de incerteza, dado que muchos de los síntomas asociados al Autismo podrían aplicarse a conformaciones atípicas en distintas zonas o por diferentes causas.
Quizá haga falta una mirada ordenadora, un estudio (o una serie de ellos) que correlacione unos con otros, para dar un cuadro más completo.
De todas maneras, un punto de concordancia en la inmensa mayoría es que los problemas del Autismo podrían tener una base neurobiológica ubicada en esas primeras etapas cruciales de la formación del sistema nervioso central, lo que habilita a nuevas investigaciones para profundizar sobre la temática.
Pero quizás el aspecto más promisorio es que las mayores certezas que se van produciendo hacen abrigar a los científicos y a las personas diagnosticadas con Autismo la esperanza de que pueda diagnosticarse antes de la aparición de los signos, permitiendo intervenciones más tempranas que tengan un mayor grado de efectividad.
Y también que en algún momento se descubran los procesos sobre cómo se produce el Autismo y que dé la clave para emprender acciones preventivas y hasta la posibilidad de revertir sus síntomas.
Ronaldo Pellegrini
ronaldopelle@yahoo.com.ar
Neurotango es una novedosa propuesta destinada a personas con diversidad mental con el objetivo de integrar la mente y el cuerpo a través del movimiento explorando el espacio, el contacto, el tiempo y las emociones, utilizando los rituales que el Tango ofrece en su dinámica interaccional. Tomar conciencia y sentido del cuerpo ya no como un cuerpo minusválido sino como un cuerpo habitado a partir de la experiencia milonguera. Posibilitando de esta manera las capacidades humanas de formar vínculos afectivos, expresar emoción, coordinación, vitalidad, belleza y sincronía.
Este método utiliza los sólidos fundamentos de la Danza Movimiento Terapia (DMT) como encuadre terapéutico, y además conecta los aportes de la danza social del Tango con el concepto de la Neurodiversidad, el cual mira las maravillosas capacidades que se esconden detrás de las discapacidades.
La Danza Movimiento Terapia (DMT) es una de las terapias expresivas que se implementan en el tratamiento de la salud mental. La American Dance Therapy Association define la Danza Movimiento Terapia como: “El uso psicoterapéutico del movimiento en un proceso que promueve la integración física, emocional, mental y social del individuo” (ADTA, 1965-2012).
La DMT se originó en los trabajos pioneros en ámbitos de salud mental por parte de docentes de danza contemporánea, con orientación expresionista, que migraron de Europa durante las décadas del ‘30 y ‘40. Además de tener una historia tiene principios y sólidos fundamentos. Está abierta a la creatividad y a la exploración del movimiento. Enraizada en la idea de que el cuerpo y la mente son inseparables, esta disciplina sostiene que un patrón de movimiento corporal refleja estados emocionales internos. El cambio en este patrón es un indicador de cambios psicológicos que pueden promover la salud y el desarrollo del individuo. (Fischman, 2001).
De esta manera, la DMT rescata las partes sanas del individuo y es compatible con el enfoque salugénico que propone la Psicología Positiva, en este caso utilizaremos la teoría sobre la Resiliencia y la enlazaremos con los aportes del Tango como danza social.
Las danzas sociales han sido incluidas como recursos a implementar en el contexto de procesos de DMT, como por ejemplo en el Tango (Hackney, M. y Earhart, G. 2010), y el Swing (Bas, T. 2014). El Tango es una danza social con características que pueden ser usadas como una poderosa herramienta vincular e interaccional. Para Trossero (2010) dichos aspectos potencian cambios en la representación del propio cuerpo, del otro y de los otros. También Peri, M. y Lavalle-Cobos (2012) describen las características del tango en sí mismo relacionadas al trabajo sobre el cuerpo y el grupo como poderosas posibilidades de amplificar el efecto terapéutico.
Para Gil Ogliastri (2016), aspectos del Tango como el tiempo y espacio, dentro de un sólido encuadre terapéutico de Danza Movimiento Terapia, facilitan procesos de vinculación y sincronización, y pueden ser asociados a la empatía y, por ende a la Psicología de la Salud. La autora crea y desarrolla el proyecto Neurotango: Tango Neurodiverso, el cual se fundamenta en la Danza Movimiento Terapia, utiliza los aspectos que el tango propone en su dinámica interaccional y propone un novedoso encuadre terapéutico para personas con diversidad mental. Dicha práctica tiene como objetivo integrar la mente y el cuerpo a través del movimiento explorando el espacio, el contacto, el tiempo y las emociones, tomando conciencia del cuerpo ya no como un cuerpo dañado sino como un cuerpo habitado a partir de la experiencia milonguera (Gil Ogliastri, 2016).
Neurotango: Tango Neuridiverso se inspira en la mirada positiva sobre las capacidades y talentos humanos que se esconden detrás de las discapacidades basada en el concepto de la Neurodiversidad, (Armstrong. En Gil, Ogliastri 2014)
La Neurodiversidad es un poderoso concepto que se apoya en investigaciones de la neurología, la psicología evolutiva, la antropología y otros campos que permiten tener otra mirada de la enfermedad mental, basados en la idea de que los trastornos mentales de origen neurológico pueden representar formas alternativas de las diferencias humanas naturales. Y deben ser toleradas y respetadas como cualquier otra diferencia porque le han servido al ser humano para evolucionar. Eso les permite ampliar el panorama a las personas neurodiversas brindandoles oportunidades para hacer brillar sus destrezas, capacidades y talentos. (Armstrong, T. 2012)
Gil Ogliastri (2016) describe un caso de un adulto joven con autismo y discapacidad intelectual severa, que durante un proceso de terapéutico de “Neurotango: Tango Neurodiverso” pudo salir de la estereotipia de caminar en líneas rectas y se integro al círculo comunal de la pista de baile, sincronizándose con el grupo en tiempo y espacio. Y demostrando a través de los contactos con sus compañeros, la sonrisa y la mirada que su cuerpo está siendo habitado. Este artículo demuestra que al trabajar con las capacidades de reconstrucción del tejido afectivo, las personas tienen la posibilidad de formar nuevas redes y maneras de vincularse, pudiendo ser más resilientes.
En este sentido Melillo, A. y otros (2002) definen la resiliencia como: “…la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformados por ellas” (Munist, y otros, 1998 en Mellillo y otros, 2002, p. 85). Para Melillo y otros (2002), un factor determinante para la resiliencia es la interacción de la persona con su entorno humano. Y uno de los pilares a reforzar en la resiliencia es la capacidad de relacionarse: entendida como la habilidad de establecer lazos e intimidad con otra gente, para equilibrar la propia necesidad de afecto con la actitud de brindarse a otros.
En cuanto a la reconstrucción de un tejido afectivo el neurofisiologo Cyrulnik denomina este fenómeno como resiliencia afectiva, y define la resiliencia como la “Resistencia al sufrimiento, y la capacidad de resistir las magulladuras de la herida psicológica como el impulso de recuperación psíquica que nace de esta resistencia”. (Cyrulnik, 2006, p. 23).
Cyrulnik (2006) argumenta que un hombre no puede desarrollarse más que tejiéndose con otro. De esta manera las personas pueden reanudar su desarrollo y descubrir los recursos internos que impregnan al individuo, y los recursos externos que se despliegan a su alrededor. Cyrulnik describe la metáfora sobre la resiliencia como tejido como un proceso de la reconstrucción de uno mismo en donde ocurre una metamorfosis en el tejido. Este presentará una urdimbre particular que desviará la continuación del tejido. Puede volver a ser hermoso y cálido, pero será diferente e irreversible”. (Cyrulnik 2006, p. 124).
En el tango esta metamorfosis del tejido puede volver a hilvanarse a través del fenómeno de la sincronía. Para Grecco, la metáfora del telar ilustra la complejidad de la relación humana en la pista de baile en donde el tango es un diálogo de encuentros y desencuentros:
“El tango es el telar donde los hilos rotos de ese tejido de cada historia tienen una nueva oportunidad de anudar las hebras sueltas de una forma muy particular: abrazándose con otro se descubre el sí mismo” (Grecco, E. En Trossero, F. 2010, p. 11-12).
En DMT el objetivo de la sincronicidad es básicamente la comunicación y está relacionado con la empatía, la socialización, la expresión, el contacto y la cohesión grupal. (Schmais, 1985). Siendo la clave en DMT la empatía kinestésica o espejamiento (“mirroring or reflecting”). En donde el terapeuta se relaciona con su paciente a través de un movimiento en común que refleje la aceptación de su estado emocional profundo, posibilitando la entrada en su mundo, generando espacios de encuentro y contacto. (Sandel, S.; Chaiklin, S. y Lohn, A. 1993). Entablando de esta manera cadenas comunicativas alternativas a la palabras (Fischman 2008).
En conclusión, la propuesta de Neurotango: Tango Neurodiverso conecta el Tango y la Psicología de la Salud, y pretende seguir creciendo y ampliándose, teniendo en cuenta el valor y la potencia del trabajo colectivo, conquistando espacios de la salud mental y espacios culturales. Además, propone desarrollar las capacidades humanas de las personas con diversidad mental con un sólido encuadre de Danza Movimiento Terapia, el cual utiliza la sincronía como un poderoso recurso de tiempo y espacio asociados a la empatía. Aunando la metáfora del tejido de los vínculos humanos y el Tango como modo de integración, interacción y ampliación de las posibilidades físicas y emocionales. Permitiendo de esta manera la reconstrucción de una saludable urdimbre socio-afectiva, generando mayor bienestar y calidad de vida a las personas neurodiversas.
María Teresa Gil Ogliastri*
Fotografía: Lic. Andrea Etchepare.
* María Teresa Gil Ogliastri es Psicóloga de la Universidad Central de Venezuela. Maestría en Danza Movimiento Terapia Universidad Nacional de las Artes de Buenos Aires (UNA). Bailarina con 30 años de experiencia: Danza Clásicas el Ballet Arte (Caracas-Venezuela), Ballet Juvenil del Teatro Teresa Carreño (Venezuela) y Ballet Clásico del Instituto Superior de Artes de La Habana (Cuba). Bailarina profesional de Tango Argentino. Formación regular y supervisión en Clínica de Danza Movimiento Terapia Brecha. Tangoterapeuta formación Federico Trossero. Titular de Talleres de Danza Movimiento Terapia en Hospitales de Día para personas con discapacidad mental/intelectual en Buenos Aires-Argentina. Mail: mate@neurotango.com.ar y web: www.neurotango.com.ar
Bibliografía:
– American Dance Therapy Association: https://adta.org/faqs/
– Armstrong. T. (2012). El poder de la neurodiversidad: Las extraordinarias capacidades que se ocultan tras el autismo, la hiperactividad, la dislexia y otras diferencias cerebrales. Buenos Aires: Editorial: Paidos.
– Bas, T. (2014) Aportaciones a la DMT desde los bailes del Swing: Grounding y regulación del flujo y del peso: En Panhofer, H. y Rates, A. Compiladoras. Encontrar-Compartir-Aprender. Cap. 16: Master en DMT Jornadas 10° Aniversario. Ediciones Universidad Autónoma de Barcelona.
– Cyrulnik, B. (2006). Los patitos feos. La resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida. Barcelona-España: Editorial Gédisa.
– Fischman, D. (2001), Danza Te-rapia: orígenes y fundamentos. www.brecha.com.ar/danza terapia_origenes_fundamentos.pdf
– Fischman, D. (2008). La mejora de la capacidad empática en profesionales de la Salud y la Educación a través de talleres de Danza Movimiento Terapia. Disertación Doctoral, Universidad de Palermo: Buenos Aires.
– Gil Ogliastri, M.T. (2016) Neurotango: Tango Neurodiverso. Revista Kiné: La revista de los corporal. Año 25: N°122.
– Hackney, M.E. y Earhart, G.M. (2010) Recommendations for implementing Tango Classes for persons with Parkinson disease- American Journal Dance Therapy- vol. 32- pp. 41-52.
– Melillio, A.; Estamatti, M. Cuestas, A. (2002). Algunos fundamentos psicológicos del concepto de resiliencia. En Melillo, A.; Suárez Ojeda, E.N. Compiladores Resiliencia. Buenos Aires: Paidos
– Peri, M. y Lavalle, C. (2012) PsicoTango: Danza como Terapia. Buenos Aires: Ediciones Corregidor.
– Sandel, S.; Chaiklin, S. y Lohn, A. (1993). Foundations of Dance/Movement Therapy: The life and work of Marian Chace. Marian Chace Memmorial Fundation of the American Dance Therapy Asssociation. Columbia-Mery-land: 2000 Century Plaza.
– Schmais, C. (1985) “Healing Processes in Group Dance Therapy”- American Journal of Dance Therapy- Vol. 8 (1), pp.17-36
– Trossero, F. (2° ed. 2010) Tango Terapia: Una propuesta para el encuentro con uno mismo y con el otro. Fundamentos, metodología, teoría y práctica. Buenos Aires: Continente.
